Cada vez que pronuncian la palabra dentista, me acuerdo de este gag de Mr.Bean:
Y de las aburridas revistas que he leído y releído millones de veces.Pienso que es un vicio, una manía de los médicos y los peluqueros.Si vas a una barbería, lo que te encuentras son revistas viejas, curiosamente sobre dos temas,o ciencia o coches (en su contra esta la prensa rosa...pero no parece llevarse bien con barbas y bigotes), y pelo...aún suerte no encuentras dientes yendo al dentista, pero esas revistas viejas persisten, de hecho son el sarro de las consultas, junto con los libretos de publicidad médica y las orlas universitarias ( yo aún no he encontrado a wally en ninguna de ellas, pero hay nombres de médicos que matan).
Otra cosa que no soporto de los dentistas, es el factor: tensión-espera-ambiente, a más espera ,más tensión en el ambiente, diseñan los tabiques de las salas de espera a posta, para que te chinches y escuches los taladros contra los dientes, ese sonido tan agudo es peor que Raphael destrozando Aquarius.
Y lo mejor es que nadie habla en el dentista...no se a que viene tanto miedo a abrir la boca, si tarde o temprano les obligarán y a un bonito precio.Aunque tu dentadura no sea precisamente el museo del prado...









