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Sabáticos es una de esas perlas que te encuentras de vez en cuándo y que vale la pena seguir. La vuelta al mundo comenzando por la India de dos amigos que hartos de la crisis han decidido mandarlo todo al cuerno. Por el momento no tienen más de 6 vídeos, pero valen mucho la pena, sobretodo por el humor que se gasta esta gente:
Cuando vas a un país extranjero esperas encontrarte los típicos lugares diseñados para turistas, da igual el país o continente donde vayas, todos son iguales, con los mismos japoneses haciendo la misma ingente cantidad de fotos. Yo por suerte he podido colarme en la trastienda de todo eso ( lo que suelo buscar, vamos) y entrar donde te suele dar miedo explorar mientras hay luz. He podido ver la parte no turística de una ciudad cercana a Ceuta, llamada Fnideq ( Castillejos para los amigos) y de parte de Tánger y Tetuán ( estas no mucho, pero he estado) aunque el verdadero espectáculo y lo realmente interesante, es la gente que las habita y sus costumbres.
Antiguamente decían que morían niños en la frontera entre Marruecos y Ceuta, se llegaba a tardar 2,3 o 4 días en pasarla, me explicaba Turia. Ceuta no da muchos problemas en la suya, solo el pasaporte y abra el maletero. Pero en Marruecos son más pesados: primero debes declarar el coche después todos los que vais en él... nombres y apellidos,lugar de nacimiento,motivo principal del viaje....En menos de dos kilómetros estas en otra civilización. Todo cambia y el choque cultural es impresionante ( y más de noche) gente que trafica con mercancías, niños/empleados de las mafias que piden por la carretera...
Los policías corrían de arriba abajo, estresados, las personas que allí estábamos cansados después de 11 horas de viaje- o más-, aun faltaba una o dos más en la frontera...es eterna y atrasada.
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Recuerdo haber estado el último viaje, de paso por los Alpes.Un lugar claro, al que queríamos ir ( nos llamo la atención en panfletos turísticos), era un lago llamado Am Plansee, en Austria. Cuándo lleguemos nos alojemos en un camping ,un par de noches, la primera dio la casualidad que habían un grupo de Tiroleses (parroquianos del bar del camping) con unas enormes jarras de cerveza, cantando una música que me era familiar, algo así:
Franzl Lang tiene una cara de "Super Felicidad"
Cantaban Yodel, la verdad es que no sonaba como el de Franzl Lang, ( ya que la mitad debían ir borrachos, eran hombres con narices rojas, panzas grandes y gorros con plumas- auténtico Tiroles- además de grandes bigotes) pero el banjo que acompañaba a la voz del cantante, con esos altibajos de voz, hicieron de ese un momento casi mágico, el sonido retumbaba por todo el valle.Eso era el tirol en estado puro( pega que unos Rumanos, con una minidiscoteca improvisada,estropeasen la noche con la canción "Numa numa yei"...siempre hay quién molesta a los demás -.-').
Más tarde seguí peleándome con el recepcionista del camping, que al no saber Inglés ( ni por supuesto Español ni Italiano), tuvimos que inventar una mezcla entre Franco-Alemán-yohabloconseñasydibujitos, mientras que los parroquianos seguían consumiendo su inagotable cerveza.
Vista del Am plansee, el camping quedaba al fondo a la derecha.
Ayer estuvimos en Perpiñan, para ir a ver las macro-exposiciones del Visa pour l'image, que es considerado el mayor festival de fotoperiodismo.La verdad es que no fuimos a ninguna velada ni nada parecido, pero si a las múltiples exposiciones fotográficas,que hay dispersadas por el casco antiguo de la ciudad( y en lugares como los de las fotos), hay un total de 8 y en una mañana cubrimos 6.Hay muchisímas, pero muchas fotos, y todas muy buenas:
Fotos de Miquel Dewever-Plana en el Palais des Corts.
Exposiciones en iglesias, a la derecha una sobre Afghanistan, a la derecha de Obama.
Creo que son fotos de Eugene Richards,pero no estoy seguro.
De entre las cuáles cabe destacar la exposición, sobre Obama de Callie Shell ( obama en la intimidad! y antes de ser presidente) y la World Press Photo 2009:También he de mencionar la tienda de libros, y revistas sobre fotografia que hay en la primera planta del Convento des Minimes, todo a precios bastante desorbitados, pero libros muy interesantes.
Si te gusta la fotografia y el fotoperiodismo,( y patearte ciudades francesas) no te lo pierdas vale la pena, además de que todas las exposiciones són gratuitas.El festival acaba el 13 de septiembre,así que falta muuucho aún.
Pd: si vas en coche...toda plaza de aparcamiento en el centro es "payant", o hay algún gorrilla....así que es tremendamente complicado y estresante aparcar.
Y por la tarde, fuimos un poco de playa:, una caleta muy tranquila, casi tocando con la frontera, pasado Banyuls sur Mer y antes de llegar a Colera:
Era el decimooctavo, el penúltimo día de nuestro viaje. Justo en el mediodía, lleguemos a Monte Carlo, con un achicharrante calor, que hacía que fallase el contacto del viejo Citroën Bx19Tzd, que con mas gloria que pena había conseguido aguantar un viaje que en Mónaco contabilizaba ya 6.000 kilómetros.
Las vistas que ofrece la carretera de la costa -procedente de Italia- son realmente preciosas, el mar es de un precioso azul intenso.
Con Monte Carlo delante, y el Mediterráneo a mi izquierda, me dispuse a seguir llenando la tarjeta de mi cámara, cuando oí que el dueño de un Mercedes insultaba al Bugati que estaba delante barrándole el paso, mientras una chica aparcaba un lujoso deportivo en un parking construido sobre el acantilado, literalmente colgando y que entorpecia mis intentos por hacer una buena fotografía.
Una vez me cansé de tanto sol,volví al coche, guardé la cámara y nos dispusimos a perdernos entre el laberinto que supone una ciudad construida íntegramente a primera línea de costa. Cuándo inevitablemente pasó lo que más temíamos: el contacto no funcionaba.
Por suerte, al ser más mécanico que electrónico se puede enchegar empujándolo un poco, así que bajemos mi hermano y yo, y ante la mirada algo irada del coche de detrás,y curiosa de los demás nos dispusimos a empujar el nuestro.
400 metros más tarde, esa condenada máquina no conseguía encenderse, por suerte la gravedad hizo el resto.
Nuestro viaje empezó con un sprint de algo más de 1000 kilómetros hasta pasado Calais ( en el norte de Francia, donde son visibles a simple vista los blancos acantilados de dover) , el segundo día lleguemos hasta Holanda, pasando por la costa Belga, que esta superpoblada, y donde conducir y guíarse con un mapa de 1995 son tareas infernales, acompañadas de un intenso tráfico de coches, ciclistas y algún tranvía.
Las bicicletas las vimos a millones ya en Bélgica ( tanto en Bélgica como en Holanda, no había visto una concentración tan masiva de bicis por metro cuadrado).
Bélgica -par la côte- acaba en unapueblecito Métropolis llamada Knokke Heist, donde la carretera en principio de cuatro carriles, pasa a dos y más tarde a un caminito (que parece oculto y sin rotulación) que atraviesa unos inmensos campos y va a desembocar en Holanda.
continuará...
Las vistas que ofrece la carretera de la costa -procedente de Italia- son realmente preciosas, el mar es de un precioso azul intenso.
Con Monte Carlo delante, y el Mediterráneo a mi izquierda, me dispuse a seguir llenando la tarjeta de mi cámara, cuando oí que el dueño de un Mercedes insultaba al Bugati que estaba delante barrándole el paso, mientras una chica aparcaba un lujoso deportivo en un parking construido sobre el acantilado, literalmente colgando y que entorpecia mis intentos por hacer una buena fotografía.
Una vez me cansé de tanto sol,volví al coche, guardé la cámara y nos dispusimos a perdernos entre el laberinto que supone una ciudad construida íntegramente a primera línea de costa. Cuándo inevitablemente pasó lo que más temíamos: el contacto no funcionaba.
Por suerte, al ser más mécanico que electrónico se puede enchegar empujándolo un poco, así que bajemos mi hermano y yo, y ante la mirada algo irada del coche de detrás,y curiosa de los demás nos dispusimos a empujar el nuestro.
400 metros más tarde, esa condenada máquina no conseguía encenderse, por suerte la gravedad hizo el resto.
Nuestro viaje empezó con un sprint de algo más de 1000 kilómetros hasta pasado Calais ( en el norte de Francia, donde son visibles a simple vista los blancos acantilados de dover) , el segundo día lleguemos hasta Holanda, pasando por la costa Belga, que esta superpoblada, y donde conducir y guíarse con un mapa de 1995 son tareas infernales, acompañadas de un intenso tráfico de coches, ciclistas y algún tranvía.
Las bicicletas las vimos a millones ya en Bélgica ( tanto en Bélgica como en Holanda, no había visto una concentración tan masiva de bicis por metro cuadrado).
Bélgica -par la côte- acaba en una
continuará...
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